En un mundo, caracterizado por la bipolaridad y la reconstrucción tras la tragedia humana de las dos grandes guerras y la pandemia; un globo terráqueo, donde surgieron movimientos y bloqueos con ideas diferentes. Por un lado, los países capitalistas (primer mundo), por otro los países socialistas (segundo mundo), y finalmente el tercer mundo, que no estaban aliados a ningún bloque. Sin embargo, allí vivían al margen de las influencias de los dos principales potenciales, la Unión Soviética y los Estados Unidos de América.

En este contexto, de la reciente creación de las Naciones Unidas y un intento de ampliar sus ideas, los países propusieron una Conferencia para definir la dirección de la Salud Mundial y sus nuevas perspectivas. En septiembre de 1978 se celebró la primera Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud, organizada por la OMS y el UNICEF en Alma-Ata, capital de Kazajstán. A la Conferencia asistieron más de 700 participantes y se aprobó una Declaración que reafirmó el significado de la salud, como derecho humano fundamental y uno de los objetivos sociales más importantes del mundo.

A más de 40 años de la Conferencia que prometía una nueva perspectiva para la salud mundial, podemos analizar algunos factores que influyeron en ella para su creación, así como su desapego de sus propuestas iniciales.

Hoy en día, podemos afirmar categóricamente, como resume James Patrick Kiernan en su artículo Alma-Ata: 25 años después “Volumen 8 No. 1-2003 de Perspectivas de Salud” que el proyecto inicial y los conceptos de Salud Primaria se han perdido con el tiempo. Es decir, por la mala interpretación de la noción de salud primaria o por los problemas políticos, sociales y económicos que ha atravesado el mundo desde la década de 1970.  La idea de salud primaria no debe entenderse como una atención horizontal en la que el Estado, por ejemplo, realiza manejo paliativo en áreas carentes de estructuras. La idea de mantener el cuidado no encaja con la perspectiva adoptada por Alma-Ata, citada por James Patrick Kiernan “La denominación de “atención primaria de salud” surgió de una percepción sesgada y errada de algunos de los componentes formales de las experiencias antes mencionadas y sobre todo de la experiencia china de los “médicos descalzos“. Su comprensión superficial y simplista contribuyó a una muy restringida interpretación conceptual.

Los tres términos del concepto han sido malinterpretados. Ya vimos la estrecha y errada interpretación de “salud”. En cuanto a la “atención”, la versión original en inglés usó el término “cuidado” (care), y no “atención”. El “cuidado” tiene una connotación mucho más amplia e integral que la “atención”. El cuidado denota relaciones horizontales, simétricas y participativas; mientras que la atención es vertical, asimétrica y nunca participativa en su sentido social. El cuidado es más intersectorial y, en cambio, la atención deviene fácilmente no sólo en lo sectorial sino en lo institucional o de programas aislados y servicios específicos. En lo lingüístico, el término “primario” tiene diversas y hasta contrarias acepciones. Entre ellas, dos son extremas y hasta opuestas: una se refiere a lo “primitivo, poco civilizado”; y la otra a “lo principal o primero en orden o grado”.      

Por las percepciones simplistas y sesgadas de las experiencias que dieron origen al concepto fue más fácil, más cómodo y seguro entender el término “primario” en la primera acepción, cuando el espíritu de Alma-Ata se refería a la segunda. En la Declaración también se señalaba que la atención primaria de salud “forma parte integrante tanto de los sistemas nacionales de salud como del desarrollo social y económico global (en su sentido multisectorial y no mundial)“, y es “la función central y el núcleo principal” de “todo” el sistema. No fue nunca una parte aislada del sistema ni mucho menos circunscrita a la atención más periférica y de bajo costo para los pobres.”
Es decir, la definición de salud incorporada en la Constitución de la OMS por Andrija Stampar, croata emérito en Salud Pública, aunque ya desfasada y sujeta a reformulación, en la que establece que el mantenimiento de la salud incluye el completo bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedades.

Se pueden mencionar algunos fenómenos socioeconómicos, porque tal como lo entendemos hoy, el concepto de salud plena está relacionado con factores biopsicosociales. Como cita, el geógrafo brasileño Milton Santos, el mundo ha sufrido una globalización y una reestructuración en la organización socioeconómica después de la fragmentación de los bloques socialistas y la presentación del neoliberalismo, donde los llamados países del tercer mundo son productores mundiales teniendo como fuerza de trabajo el principal medio de desarrollo, sumiso a la explotación de conglomerados multinacionales. Es decir, el Orden Internacional del Trabajo (OIT), que está estrictamente ligado a la autonomía de los Estados y al mantenimiento de sus sociedades, es un factor esencial para entender la deficiencia que tienen los Estados más pobres en la planificación de su estructura de salud pública. Después de todo, los países subdesarrollados o en desarrollo carecen de autónomo e infraestructura para desarrollar y planificar sistemas de salud pública más sólidos. Con el avance de la producción y el trabajo precario, como lo afirma el informe de la OIT, es el escenario perfecto para contradecir lo que estipulan las ideas del Alma-Ata.

De hecho, es necesario que se retome el multilateralismo entre los Estados y que se componga una nueva Acta del Alma, con la incorporación de los problemas de nuestro tiempo. Que, como debemos recordar, no solo son del orden de las enfermedades y epidemias, sino más bien sobre la distribución de la riqueza y las acciones para equiparar los lapsos que tienen los países. Lapsos que están vinculados a raíces históricas, como el neocolonialismo europeo. La salud y la política no son, ni pueden, ser objetivos distintos a analizar, ejemplo práctico para ilustrar esta situación parte del reciente fracaso del consorcio Covaxin en medio de la pandemia del Covid-19. Finalmente, en el ámbito individual y colectivo, les interesa a los profesionales de la salud organizarse para mejores condiciones de trabajo, favorecer el diálogo e intercambiar experiencias positivas en un mundo global globalizado para favorecer una posible mejora de las condiciones de salud en países subdesarrollados y en desarrollo. Una idea teóricamente simple pero exhaustivamente compleja.

Fuentes:

  1. Costa Mendes IA. Desenvolvimento e saúde: a declaração de Alma-Ata e movimentos posteriores [Internet]. 2007 [citado 8 septiembre 2021]. Disponible en: Clic Aquí
  2. Patrick Kiernan J. Alma-Ata: 25 años después [Internet]. OPS. 2003 [citado 8 septiembre 2021]. Disponible en: Clic Aquí
  3. Patrick Kiernan J. Alma-Ata [Internet]. OMS. 1978 [citado 8 septiembre 2021]. Disponible en: Clic Aquí
  4. Giovanella L, C.Galvão LA, Ferreira do Santos R, Fleury S, G.Gadelha CA, Ferreira dos Santos R. De Alma-Ata a Astana. Atenção primária à saúde e sistemas universais de saúde: compromisso indissociável e direito humano fundamental [Internet]. ScieLO. 2019 [citado 8 septiembre 2021]. Disponible en: Clic Aquí
  5. Santos, Milton. Por uma outra globalização: do pensamento único à consciência universal. São Paulo: Record, 2000.

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