¿Sabes que se celebra cada último viernes de Agosto en Argentina? ¿Sabes de qué se trata? ¿Sabes el porqué? Y por último, ¿sabes que paso en tiempos de COVID-19?

Cada último viernes de agosto se conmemora en Argentina el “Día Nacional por una Argentina sin Chagas”. Comenzó desde el 2011 por medio de una iniciativa del Ministerio de Salud de la Nación, en apoyo y adhesión de todas las provincias del país (decreto de la Ley 26.945). Pero ya venía desde el 2007, con la Ley 26.281, donde se declara de interés nacional y de carácter prioritario la prevención y el control de todas las formas de transmisión de la enfermedad de Chagas, hasta su definitiva erradicación de todo el territorio nacional.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se considera tan importante el hecho de combatir la enfermedad Chagas-Mazza, debido a que se la considera una enfermedad silenciosa y silenciada. “Silenciosa”, debido al hecho que toma muchos años en manifestarse clínicamente, y “silenciada” debido a que no se tomaba la importancia necesaria para una enfermedad con tales características, porque se encuentra principalmente en poblaciones pobres, y que no poseen peso político.

La enfermedad de Chagas o tripanosomiasis americana se descubrió el 14 de abril de 1909, y desde 2019 se celebra ese día como “Día Mundial”. Es una afección parasitaria, que se produce por la transmisión por medio de vectores del parásito Trypanosoma Cruzi (T. Cruzi). Las afecciones más peligrosas y graves que llegan a desarrollarse por razón del parásito son enfermedades cardiacas, digestivas, neurológicas o mixtas, que si no se tratan a tiempo pueden llevar a la muerte de la persona.

El control y prevención de la enfermedad engloba varios items y todo varia segun la zona geográfica de la que nos referimos, o del tipo de transmisión de la que se hable, algunos ejemplos son:

  • Rociamiento de las casas y sus alrededores con insecticidas de acción residual;
  • Mejora de las viviendas y su limpieza para prevenir la infestación por el vector;
  • Medidas preventivas personales, como el empleo de mosquiteros;
  • Acceso al diagnóstico y el tratamiento para las personas en las que esté indicado o recomendado el tratamiento antiparasitario, especialmente los niños y las mujeres en edad fecunda antes del embarazo;
  • Cribado de los recién nacidos y otros hijos de madres infectadas que no hayan recibido antes tratamiento antiparasitario para diagnosticarlos y tratarlos precozmente.
  • Cribado de la sangre donada;
  • Pruebas de cribado en órganos, tejidos o células donados y en los receptores de estos.

Normalmente, para el control de vectores, se realiza una búsqueda activa de triatominos en la vivienda evaluada. La evaluación utiliza el “Método Hora-Hombre (HH)” es decir, es realizada por un solo hombre durante 1 hora o por 2 durante media hora en cada uno.
Luego de determinar la existencia o presencia del vector en las viviendas se realiza el rociado de la vivienda en su totalidad, y se completa así el tratamiento químico con insecticida.

Durante este proceso en la vivienda, el personal técnico de campo se pone en estrecho contacto con las estructuras y el ambiente donde desarrollan su vida los habitantes de la misma y comparte ese tiempo de trabajo con las personas que la habitan.

Teniendo en cuenta este contacto con los pobladores, ¿cómo se realizó el seguimiento, prevención y control de esta enfermedad en contexto de la Pandemia por COVID-19?

A fin de resguardar la salud de los agentes en terreno y de los pobladores, durante el contexto de pandemia, se tuvo y se debe tener en cuenta que antes de iniciar la actividad de control vectorial se debe solicitar la provisión de EPP (Equipos de Protección Personal) y elementos de higiene en cantidad suficiente para todo el personal, durante el tiempo que dure la tarea.

Las recomendaciones generales, dadas desde la Dirección de Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Ministerio de Salud de la Nación, son:

  • Utilizar los elementos de protección personal: guantes, barbijo, antiparras y ropa apropiada durante todo el tiempo en que se permanezca trabajando en cada vivienda.
  • Al aplicar insecticida se cambiará el barbijo por una máscara con filtro de vapores orgánicos. Higienizarse las manos antes y después de realizar este cambio.
  • Garantizar el lavado de manos y el uso de guantes. Asegurar jabón y agua disponible.
  • De lo contrario, utilizar alcohol al 70%; o puede usarse lavandina al 1% para lavado de guantes. Higienizarse las manos en los siguientes momentos: colocación de barbijos y elementos de protección personal, antes de ingresar a la vivienda y al retirarse una vez trabajado en ella. Antes de retirar el barbijo y luego de haberlo hecho.
  • Toser o estornudar sobre el pliegue del codo.
  • Evitar contacto estrecho con los pobladores, mantener distancia física de más de un metro y medio. No compartir actividades sociales con los pobladores. No compartir ningún utensilio de aseo o para la alimentación.
  • Los vehículos deben estar limpios y desinfectados al momento de salir de comisión y al llegar.

Es de suma importancia que se sigan las recomendaciones para ambas situaciones epidemiológicas, tanto para la Enfermedad de Chagas, como para el COVID-19.

A pesar de que actualmente la situación que nos agobia es el COVID-19 y es un punto muy importante a tener en cuenta, no hay que descuidar a los individuos con la enfermedad de Chagas y así mismo el control y prevención de dicha enfermedad. Porque en este marco de priorizar la enfermedad viral, podríamos estar invisibilizado y silenciando nuevamente la enfermedad que perjudica a millones de personas a lo largo y ancho de todo el mundo.

Fuentes


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